La oscuridad borro la salitas. Ahora caminaba por jardín, entre plantas más altas que ella. Llego a un cantero de césped con un estanque circular rodeado de flores. Había ido hasta el recuerdo mas lejano, me vi frente a mi madre ella me cantaba una canción de cuna mientras que mi padre leía el periódico, en un instante ya no había nada, me vi frente a una puerta negra que decía: si me abres nunca saldrás y si no me abres te empujare hacia mi. Abrí la puerta, todo se volvió blanco y en cuestión de segundos me encontraba en una habitación del Hotel Saint Pierre con Oscar Wader que estaba sentado esperándome en una silla.- De aquí nunca podrás salir, me dijo. Yo salí corriendo del Hotel, al cruzar la puerta me caí en una alcantarilla me di con un tubo de desagüe en la cabeza, no sentí ningún dolo, cuando caí, caí sobre la cama del misma habitación del hotel.- Te dije que de aquí nunca podrás salir, Oscar Wader me repitió.Toda percepción del color es ilusión... No vemos los colores como son realmente. En nuestra percepción, se pueden transformar entre sí de manera tal, que dos colores distintos parezcan iguales, por ejemplo, o dos colores iguales, distintos, o los opacos parezcan transparentes y formas concretas se conviertan en irreconocibles. Este "juego" del color -el cambio de identidad- es el objeto de mi estudio.
jueves, 28 de octubre de 2010
Fin de Donde el fuego nunca se apaga!
La oscuridad borro la salitas. Ahora caminaba por jardín, entre plantas más altas que ella. Llego a un cantero de césped con un estanque circular rodeado de flores. Había ido hasta el recuerdo mas lejano, me vi frente a mi madre ella me cantaba una canción de cuna mientras que mi padre leía el periódico, en un instante ya no había nada, me vi frente a una puerta negra que decía: si me abres nunca saldrás y si no me abres te empujare hacia mi. Abrí la puerta, todo se volvió blanco y en cuestión de segundos me encontraba en una habitación del Hotel Saint Pierre con Oscar Wader que estaba sentado esperándome en una silla.- De aquí nunca podrás salir, me dijo. Yo salí corriendo del Hotel, al cruzar la puerta me caí en una alcantarilla me di con un tubo de desagüe en la cabeza, no sentí ningún dolo, cuando caí, caí sobre la cama del misma habitación del hotel.- Te dije que de aquí nunca podrás salir, Oscar Wader me repitió.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario